LA  PAREJA Y SUS CUERPOS: UNA NUEVA  PSICOTERAPIA PARA PAREJAS SIN PALABRAS

“Cuando el cuerpo siente dice la verdad, a veces es importante el silencio para escuchar el verdadero sentimiento. En la palabra está el reproche, está el pensamiento, está la gran  mentira de lo que anhelo, del ideal que quiero que esté conmigo: “ya no quiero lo que tengo,  quiero lo que deseo y te exijo que cambies para mí””.

                            ASCENSIÓN RAMÍREZ CAGIGAS, Julio 2012.

La terapia de pareja consiste en la presencia de  dos individualidades que requieren una escucha certera y objetiva del verdadero fondo y trasfondo de la demanda de ayuda.

Las parejas incomunicadas buscan una vía de conexión nueva, es un intento de reencontrarse, pero hay tantas dudas, dificultades, y, sobre todo, desesperanza.

“Queremos intentarlo, es nuestra última esperanza “, me dicen.

El amor romántico nos dice cosas muy distintas. En los cuentos de hadas, que tanto nos han influido en nuestra cultura, nos decían en un estupendo final: “y se casaron y fueron felices y comieron perdices”.

Quizás tengamos que vivir el duelo de lo que pensábamos que sería nuestra pareja, nuestra vida en pareja, nosotros mismos como pareja. Haciendo esa mirada a la fantasía es cómo podemos despedirnos y volver a la realidad, pisando tierra firme y tomando conciencia de que el amor de pareja se construye. Es un edificio con dos pilares verticales muy fuertes, aunque  si alguna de las columnas cede hacia un lado la otra se resiente, si hay algún pilar que deposita su carga sobre el otro, éste tendrá una sobrecarga y llegará un momento que no podrá con el esfuerzo, aunque quiera. Hay veces que los pilares se inclinan hacia sí peligrosamente, entonces es muy difícil que el edificio esté seguro pues cualquier movimiento puede desequilibrar el suelo y puede derrumbarse fácilmente toda la construcción. E incluso, hay ocasiones en que los pilares están terriblemente inclinados desde la base hacia afuera con lo que por mucho que lo intenten tampoco podrán sostenerse en su centro, siendo vulnerables de hundimiento.

El venir a terapia de pareja significa poder  y estar dispuesto a movilizar los pilares para equilibrar el edificio del amor de pareja  y, por supuesto, a que cada pilar se estabilice individualmente, por lo que es tan importante desarrollarse tanto  como ser individual como en pareja.

Mi trabajo de psicoterapia va a consistir en este contexto en poner en claro las situaciones, el conseguir que descubran, mediante ejemplos de posturas físicas y movimientos, al otro en su respiración, en su presencia, en su energía. Acompañarles en este proceso de redescubrimiento es parte de este trabajo profundo y sutil, sensible y esencial.

Cuando el cuerpo participa, cuenta lo que ocurre, no hay confusiones, solo estar  y establecer con el otro la nueva comunicación.

No pretendo normativizar ni normalizar nada, respeto que cada pareja pueda ser única como cada ser  es  único. Acompaso los movimientos de los miembros de la pareja para que encuentren cada uno su lugar y el sitio para los dos.

Cierto es que en este proceso, no todo son pétalos de rosas, hay bastantes espinas pero juntos podemos avanzar, aunque a veces haya alguien que prefiera dejar de estar, opción también disponible.

Más adelante es cuándo podremos trabajar con palabras, cuando todo lo demás esté bien reconectado.

Las técnicas que utilizo son varias y de distintas orientaciones, desde el psicodrama a la bioenergética, pasando por la hipnosis clínica,  e incluso favoreciendo la interacción emocional y energética. Finalmente una ayuda para recomponer  el pensamiento racional dentro del cuerpo sentimental y pasional, con la terapia de conducta.

Y la meta:  todo se integra en dos individuos que caminan juntos en pos de un proyecto de conjunción positiva, sintiendo un esfuerzo mínimo cuando los dos llevan su parte.

Ascensión Ramírez Cagigas, Psicóloga y Psicoterapeuta Especialista Europea en Psicoterapia. En Dos Hermanas. Julio de 2012

Actualizado (Martes, 24 de Julio de 2012 09:14)